Mar abierto

Museo Marítimo del Cantábrico. Del 13 de julio al 12 de septiembre 2023

Comisaria
Alexandra G. Núñez
Artistas
José Luis Ochoa y Rafa Muro

MAR ABIERTO

La obra de José Luis Ochoa y Rafael Muro mira al mar desde el lugar común de la pintura y comparten espacio para dar lugar a la muestra “Mar Abierto”. Una exposición llevada a cabo en un contexto muy particular, el Museo Marítimo del Cantábrico. En él, la obra de ambos artistas se relaciona para definir un concepto tan amplio como abierto del término Mar. Aunque con una mayor presencia de obra pictórica, en esta exposición encontramos fotografía, audiovisual e instalación, para extenderse en una descripción multidisciplinar de algo tan inconmensurable que necesita de distintas formas de expresión para hablar de él: el Mar, un todo formado de infinitos pocos. Si nos situamos en un punto que podamos denominar como “mar abierto” probablemente lo que divisemos sea, a lo lejos, una línea casi imperceptible que separa el cielo del mar: la línea del horizonte. En ese punto nos ubicamos para observar la obra de nuestros artistas. Nos deshacemos de connotaciones y nos enfrentamos a cada uno de los planos con la mente abierta y una mirada dispuesta a sumergirse en la obra.

En la parte superior de la línea del horizonte emplazamos la obra de José Luis Ochoa, que vemos como describe esa superficie del mar, lo que sobre ella ocurre, ese aura, que envuelve y genera contexto, que nos habla del pasado, presente y futuro. En su obra, el material adquiere importancia como vehículo para las ideas y activador de las experiencias; la materia es la protagonista de unas investigaciones donde figuran algunas de las contradicciones mas ineludibles del hombre, como lo absurdo y lo sublime, la presencia y la ausencia, la luz y la oscuridad.

Debajo de la línea del horizonte está la obra de Rafael Muro. Siempre enigmática, rodeada de un azul oscuro, casi negro, que parece sumergirnos en las profundidades del océano. Formas abstractas, de apariencia celular, primitivas y complejas a la vez, flotan luminosas sobre la oscuridad del azul. Muro construye su propio lenguaje con una especie de microcosmos en el que los signos son tantos como formas puede imaginar. Al igual que un alquimista en su laboratorio, las pruebas con los diferentes pigmentos, las densidades, los tonos y sobre todo el paso del tiempo, crean estas formas místicas que nos trasladan a los fondos abisales.

Ambos artistas mantienen en sus trabajos, así como en sus procesos, un aura romántica donde la naturaleza, lo sublime y una sensibilidad emocional que rompe con la racionalidad imperante en nuestra época, se conectan a través de la oscuridad presente en ambas obras y en el propio espacio expositivo.

Alexandra G. Núñez