Amaia Molinet

«GLORIA Y DERRUMBE»

Del 27 de enero al 24 de marzo 2023

 

Las flores han estado presentes en la vida humana desde hace siglos en nuestras culturas, adquiriendo un significado reconfortante, tanto en la celebración como para reparar momentos de duelo. Empiezan a florecer en primavera, otorgando al entorno alegría y vida.  Están estrechamente vinculadas al amor, a diferentes modos de entender el amor, ya que recibir o dar flores a alguien implica un gesto amoroso, de afecto, cariño, respeto o admiración.

El proyecto artístico presentado en esta exposición consiste en diferentes ejercicios visuales y procesuales llevados a cabo en el transcurso de un año. A partir de la simbología otorgada a las rosas, una traducción sinestésica de diversas experiencias y sensaciones da lugar a piezas de una aspiración más bien escultórica.

En primer lugar, contenidas en fotografía, unas rosas de una coloración roja intensa arden despacio sobre la nieve en un bosque en Transilvania, un día antes del comienzo de la invasión rusa en Ucrania. Mientras tanto, otras rosas amarillas de bordes rojizos sustentan solemnemente vestigios del franquismo, en un emblemático edificio que fue transformado en hospital de guerra durante la guerra civil, en el País Vasco.

La parte más visual de la exposición se completa con unas imágenes descriptivas de un monumento conocido como Stone Flower (flor de piedra), erigido en honor a las víctimas del genocidio de Jasenovac, en Croacia. Más allá de ideologías, sus formas sinuosas y delicadas se funden en una materialidad rígida y un tamaño imponente. Este monumento permite ser entendido como un símbolo en sí mismo de la cualidad afectiva y restaurativa que implica una ofrenda floral.

En un contexto bélico estas flores adquieren un valor adicional, como si ofrecer o recibir flores amortiguara la experiencia traumática. Mientras, los supervivientes de las ciudades arrasadas miden extrañados el tiempo transcurrido en guerra en función del crecimiento de las plantas y flores, la naturaleza sigue su curso ajena a los conflictos humanos.

A continuación, desde las rosaledas de una Berlín reconstruida sobre sus escombros por las mujeres  tras el asedio, hasta los jardines de las Naciones Unidas en una Nueva York sacudida por el impacto del tardocapitalismo (y su consecuente cambio climático)… Un exhaustivo trabajo de campo en los lugares más insospechados de la historia de Occidente sirve de referencia para desplegar otros procesos de trabajo, de una aspiración más matérica que visual.

Tomar un cordón con las manos y hacer un lazo también puede entenderse como un gesto amoroso y tierno, o bien violento y tenso. Tal y como se ha tratado de contener en algunos de los procesos formales que se despliegan en esta exposición, dejándose llevar por intuiciones y sensibilidades.

La sensibilidad es una de las manifestaciones más ignoradas de inteligencia humana. Además, por cierto, la sensibilidad no debería tener género. La escritora bielorrusa Svetlana Aleksievich pone en valor los testimonios de las mujeres sobre la guerra, una visión que ha sido suprimida de los relatos hegemónicos, narrados por hombres. Dada su exclusión generalizada de las actividades militares y su dedicación a los cuidados, las mujeres reparan en otros relatos. Y éstos muchas veces resultan más significativos que lo narrado en el discurso pretendidamente objetivo, tan asimilado por el determinismo histórico. Un testimonio destaca en mi memoria sobre cualquier otro, relacionando la coloración roja de las rosas con la de la intensidad de la sangre que emana de un cuerpo colapsado.

A su vez, una película rusa reciente (2020) dirigida por Andrei Zaitsev narra la vida interna de la ciudad durante el bloqueo de Leningrado. Tras la atmósfera tan fría y lenta como cautivadora de sus dos horas de metraje, fiel a los sucesos ocurridos, concluye describiendo una rosa amarilla de bordes rosados, de un gran tamaño y una extraordinaria belleza. Esta flor fue conservada durante la guerra y presentada después de la misma como símbolo de paz. Se trata de la rosa conocida como rosa de la paz, o gloria dei.

Tal vez la Unión Europea colapse como lo hizo la antigua Yugoslavia. Mientras que las actividades económicas que impactan sobre el sistema natural de la Tierra parecen dirigirnos hacia un futuro de colapso irremediable, siempre nos quedará reparar en lo agradable de las rosas. Y es que sólo quedará esperanza mientras conservemos la capacidad de fascinarnos por los pequeños detalles. Sobreviviremos al desastre nuclear en un mundo destruido. Porque tendrá sentido, mientras haya flores.

Amaia Molinet (1988) natural de Lodosa (Navarra) trabaja y vive en Bilbao y Cluj-Napoca. Es titulada Máster en Arte Contemporáneo, Tecnológico y Performativo y Licenciada en Bellas Artes por la UPV / EHU. Desarrolla su práctica artística desde una fotografía expandida, abordando la relación entre territorio e identidad, y poniendo en valor los rasgos simbólicos del paisaje.
Ha recibido becas y premios por organismos como el Guggenheim Museum, INJUVE Ministerio de Cultura de España, Eremuak-Gobierno Vasco, C arte C, Centro Huarte, Departamento de Cultura de Navarra, o la Fundación BilbaoArte Fundazioay ha llevado a cabo proyectos site-specific y estancias en residencia artística en el Sahara Occidental, Islandia, Austria, Rumanía, Argentina, Francia, España y el País Vasco.
Ha realizado exposiciones individuales como “The Earth may want to be like it was before existing” en Hiriartea (Ciudadela de Pamplona), “Das Paradies” en la Galería La Taller (Bilbao), “Future Fossils” en el Museo Arqueológico de Bilbao y el Centro Cultural San Martín (Buenos Aires) y “Mugak” en BilbaoArte Fundazioa. Su trabajo ha formado parte de exposiciones colectivas en contextos como el Centro Huarte de Arte Contemporáneo, Sala Rekalde (Bilbao), Centro Cultural Montehermoso (Vitoria-Gasteiz), Museo San Telmo (Donostia), Fabra i Coats Centre d’Art Contemporani (Barcelona), Centrul de Interes (Cluj-Napoca), Galería Rafael Pérez Hernando (Madrid), o Gaep Gallery (Bucarest), entre otros.

 

Berlín, 2023 Impresión fotográfica en seda twill 42×28 cm. Ed. 1 + 1 P.A

 

Berlín, 2023 Impresión fotográfica en seda twill 42×28 cm. Ed. 1 + 1 P.A

 

New York, 2023 Impresión fotográfica en seda twill 42×28 cm. Ed. 1 + 1 P.A

 

 

 

Sin título, 2022 Seda, rayón, resina y mortero 25x12x12 cm. aprox
Sin título, 2022 Seda, rayón, resina y mortero 25x12x12 cm, aprox

 

Sin título, de la serie Transilvania , 2022 Impresión fotográfica en papel de algodón Hahnemühle 45×30 cm Ed. 1 + 1 P.A
Sin título, de la serie Transilvania , 2022 Impresión fotográfica en papel de algodón Hahnemühle 45×30 cm Ed. 1 + 1 P.A
Sin título, de la serie Transilvania , 2022 Impresión fotográfica en papel de algodón Hahnemühle 45×30 cm Ed. 1 + 1 P.A