Vicky Kylander

“Fango”

Del 10 de marzo al 10 de mayo de 2017

Con la colaboración de Noemí Méndez

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Fango

  1. Lodo glutinoso que se forma generalmente con los sedimentos térreos en los sitios donde hay agua detenida.
  2. Vilipendio, degradación. Llenar o cubrir a alguien de fango.

 

«El mundo es barro suculento y charco maravilloso».

Edward Estlin Cummings

Hay ocasiones en las que el individuo debe tomar perspectiva, (re) situarse, (re) encontrarse y (re) definirse. Hay momentos de duda y dilema en los que todo se vuelve confuso, disperso, pantanoso. Vicky Kylander (Stockholm, 1971) retoma la idea romántica del paisaje desde una investigación extremadamente íntima y personal, en su proceso, la dudosa belleza de la cara oscura de lo natural emerge de lo denso para desplegar su auténtica apariencia. El paisaje, en sus lienzos, no representa lo majestuoso de nuestro misterioso contenedor, si no una parte aparentemente oscura, estancada, en la que sitúa como protagonista silencioso, tanto a ella misma como al espectador, permitiéndonos observar, como si permaneciésemos quietos, dentro del barro, observando lo que nos rodea. Cualquiera que se lance de lleno en esa inmersión terminará maravillado y esperanzado ante esa sensación de ingravidez, expectación e inmovilidad que nos produce estar metidos en el fango, desde donde podemos observar y evaluar las situaciones y las emociones que nos irrumpen en la vida.

Cual Inanna, descendiendo al inframundo, enfrentándose desnuda ante la verdad, homenajeando cualquier ciclo en el que la tierra recupera su fuerza y su pureza, Vicky Kylander se enfrenta a los óleos que ahora podemos ver en la presente exposición. Las pinturas de Kylander nos muestran el leve movimiento que se produce en las aguas aparentemente estancas, en las que los elementos que flotan en ellas, parecen diseminados alrededor del espectador, como esperando encontrar un lugar donde reposar, donde estar en calma, pero al mismo tiempo nos recuerda que el agua y el barro son vida y, como vida, avanzan y mutan, aunque parezca imperceptible, y desde ahí, desde ese movimiento sutil nacen finalmente los elementos más bellos de la naturaleza, los lirios, la flor de loto… que a pesar de su entorno desprenden fresco perfume y brillante color.

Hay algo alquímico en el proceso creativo de la artista; en sus piezas podemos conectar con la sensación de meter las manos en el barro, que, aunque sucio en apariencia, es maleable y permite crear universos desde cero, moldear conceptos, pero que, sin agua, sin vida, puede volverse duro e inflexible. De vida hablan sus pinturas, de la rueda del Samsara, que implacable gira y sigue su ciclo de los procesos en los que todo se detiene aparentemente en el ciclo del individuo pero que, sin duda, sigue su curso implacable. Hay también algo de camuflaje, de escapismo, de necesitar pasar inadvertido ante ese movimiento, de querer ser mero espectador del mismo y como no, mucho de emocional, de intentar también salir del fango con los movimientos enérgicos que ello conlleva, contundentes, que intenten producir, aunque sea vagamente, una alteración que promueva el cambio absoluto, que libere el tapón que paraliza toda actividad, y así son sus pinceladas, fuertes, expresivas, intencionadas…

Vicky, con sus manchas, nos recuerda que en la vida todo es contraste, luz y sombra, y que ambas conviven en perfecta armonía para poder soportar nuestro tránsito, ya que una necesita de la otra, y sin ambas, sin luz y oscuridad en perfecto equilibrio, no habría existencia. Nada es eterno, tras la sombra está la luz y uno es producto del otro, se nutren y se complementan. Así abre la muestra: con una pieza fruto de ese proceso de vida, y de creación, con la sombra que gana terreno a la luz para sumergirnos de lleno en terrenos densos por los que explorar y que, según vuelven a avanzar, van dejando de nuevo que veamos donde vuelven flashes esperanzadores, cargados de luz, cálidos y limpios.

Así vamos en nuestros procesos, de un extremo a otro, explorando, observando donde nos sentimos más cómodos en cada momento y, como decíamos al inicio de este texto citando al pintor y poeta Cummings: el mundo es barro suculento y charco maravilloso; y si así es, entonces, sumerjámonos en ello.

 

Noemí Méndez

Marzo, 2017

Página web de la artista

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